viernes, 22 de julio de 2016

Deja que me acostumbre.

Deja que me acostumbre.
Quiero vivir en tu abrazo,
entre tu cuello y tu hombro.

Deja que me acostumbre, 
porque quiero añorarte 
un poco más de lo necesario, sólo eso, y alargar la línea roja para vivir ese camino que me lleva a ti en el sueño del destino.

Deja que me acostumbre.
Deseo explorar el mapa de tu cuerpo,
poro a poro,
tras cada curva de lo que te contiene 
y si me pierdo,
encontrarme en el reflejo de tus ojos sonriendo con mis verdades y                           contándotelas al oído.

Deja que me acostumbre. 
Quiero masticar el miedo al creer
que me faltas tan sólo por un momento.

Las velas que al despertar,  
fueron testigos de la madrugá, 
consumidas entre caricias 
podrían juzgar 
los escalofríos de nuestras almas
tras cada suspiro en las noches 
en las que quisimos volar.

Me habré vuelto a enamorar?  No lo sé,  pero deja que me acostumbre,  
acabo de comenzar.



lunes, 18 de julio de 2016

Hilo rojo

Con el hilo rojo
el destino tejió una senda de 350 m 
que me lleva desde mi casa a la tuya, 
desde lo desconocido a lo tangible, 
desde el deseo 
a la satisfacción más interna, 
desde la duda a la confirmación,  
desde la imaginación a la realidad 
y de un sueño a otro lúcido 
donde las alas nacen para volar.

Antaño, muchos fueron 
los bordones mal cosidos que, 
a lo largo de nuestros individuales caminos, nosotros mismos deshicimos 
para volverlos a entrelazar,
como los dedos de mis manos, 
que se amarran a lo que les alienta,  
como las raíces de un árbol 
se amarran a la tierra para prosperar.

Con rumbo a lo desconocido 
el pirata se embarca sin barco que navegar, probó la sal de tu cuerpo 
y ese será su océano, en el que si cae,  
sabe que se podrá ahogar.

lunes, 11 de julio de 2016

Malinterpretame

Pues sí,  malinterpretame,  por favor. Sobretodo cuando te mire de ese modo que tanto te gusta.