Ya estuvimos juntos en vidas anteriores. Y nos quisimos.
Lo sé porque he seguido tus pasos sin saber quién eras,
he medido mis besos aun con las ansias de quien desespera,
he guardado en un vaso mis sueños más hermosos,
colmando el horizonte para regar tus macetas.
Lo sé ahora.
Porque has bloqueado las agujas del reloj,
congelando el tiempo, congelando el tacto...
congelando mi corazón.
Y es que me abrazaste
como si nunca hubieras perdido la paciencia,
como si antaño, me hubiera marchado antes de lo esperado.
Como si aquel reencuentro, este reencuentro
fuera definitivo y me hiciste finito.
Pues contigo vivo y contigo muero aquí de nuevo.
Espérame...hasta que volvamos a vivirnos,
y de momento, soñemos.
miércoles, 30 de enero de 2019
LA CULPA
-He llenado de sillas esta sala, con ellas hice un círculo, mirándose entre sí mismas, todas, las unas con las otras.
Para ubicar en cada una de ellas a la ternura, al deseo, a la ilusión, a la esperanza, al amor, a la furia, al desgaste, a la pereza, a la soberbia, a la paciencia...para ver si debaten entre ellas y llegan a un consenso.
-Y nosotros? Si somos quienes nos amamos, por qué no formamos parte de esa asamblea?
-Porque sin darnos cuenta, hace tiempo decidimos abandonarla dejando en el aire a quienes ahí sentados se hayan ahora.
Preferimos ser espectadores. No te acuerdas?
Somos el raciocinio.
Sin embargo, veo una escena en la que dos personas se descubren, se besan, y esbozo una sonrisa.
Y es que, ahí, ni el amor ni las personas tienen la culpa.
Para ubicar en cada una de ellas a la ternura, al deseo, a la ilusión, a la esperanza, al amor, a la furia, al desgaste, a la pereza, a la soberbia, a la paciencia...para ver si debaten entre ellas y llegan a un consenso.
-Y nosotros? Si somos quienes nos amamos, por qué no formamos parte de esa asamblea?
-Porque sin darnos cuenta, hace tiempo decidimos abandonarla dejando en el aire a quienes ahí sentados se hayan ahora.
Preferimos ser espectadores. No te acuerdas?
Somos el raciocinio.
Sin embargo, veo una escena en la que dos personas se descubren, se besan, y esbozo una sonrisa.
Y es que, ahí, ni el amor ni las personas tienen la culpa.
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