lunes, 11 de diciembre de 2017

Un@ más Un@.

Mi pecho se carga de ansiedades mudas 
ante el deseo de pedirte 
que no te vayas,
 y no lo hago.
Mi corazón late contra natura.
Emite un susurro tan melifluo 

como tu voz, 
cuando tejes mis deseos 
con tus delicadas caricias en esos momentos 
en los que se detiene el tiempo, 
sólos, entre tú y yo.
Hay roces tan almibarados 
que solicitan cárcel 
para hacerse presos de una realidad efímera.
Los pensamientos pululan 
aletargados por la precisión con la que se buscan, y cuando se encuentran, 
la respiración retrocede para tomar impulso 
y es en ese pulso, 
cuando las células mueren y otras nacen 
para ser testigos de nuestras verdades.
En esto resumo el tiempo y lo asumo, 
pues nos evaporamos en él, 
los dos, 
como el humo.
Dicho de otro modo, 
cuando somos uno más uno.