Era una simple melodía... quise encontrarla, pero nació tímida.
Como si se guardara para ese momento tan especial y al silbarla enmudeciera.
Tan tímida, que pasados los días la encontré porque rezagada despertó sola de ese rinconcito en el que se regociza y al que llamamos corazón.
Tal era su orgullo y su ansia por pertenecer a dos, que ambos esperamos,
quedamos inmersos en el silencio buscando, esperando, pensando...
y sin darnos cuenta, creamos ese espacio juntos, esos segundos donde más tarde, ella quiso encajar.
Así lo decidió, se unió a ese momento.
Y sonando ella sola, sentimos esa nostalgia por volver a agarrarnos y ahora es ella de quien depende el recuerdo.
En ella me balanceo sin temor a caer,
y a ella me amarro para volverte a ver.
Melodía egoísta que has vuelto a mí
para rescatar aquel silencio
en donde no pude compartir
lo que hoy añoro y gozo en la soledad
y para el devenir...
volver a escucharte para revivir las arenas de aquel desierto y sonando entre dos alientos...
los que con tu silencio eternamente quisiste unir.