lunes, 19 de enero de 2015

MEDIAS TINTAS

MEDIAS TINTAS

Son tiempos para las medias tintas
y son las tintas de en medio
las que en mí nada pintan.

Entonces... ¿blanco o negro?

Las mentes grises
borrachas de pensamientos
cuando el alcohol no calma
esas nubes turbias
llenas de deshechos,
con resacas de granizo
que golpean el techo
de agujeros negros,
(hielo blanco que te muestra
un pedacito de cielo) ,
he aquí un corazón helado.

Tonalidades puras que no suenan
pero sinceran los ojos
cuando en silencio,
ahogan en llanto.

¿A quién podrás engañar con tu sonrisa
cuando descubran la ausencia
de lo que ando buscando?

Destruyeron tu ausencia de dos plumazos,
el primero por negros,
el segundo por blancos.

viernes, 16 de enero de 2015

CONFIANZA

CONFIANZA

Hoy converso con este que escribe llegando a una misma conclusión,
que la mano no es autómata.

Fréname en lo que quieras excepto en esto, ya no, por favor;
y atiende a la voz que llevas dentro, será lo más bello que escucharás jamás.

Se aproximan vientos enrarecidos viejos del ayer,
testigos del tiempo desgastados por el olvido,
el grito de un recuerdo que adorno
cada vez que lo imagino.

Despierta en la cima y no sabe bajar,
aventura su existencia lanzándose al vacío,
para cuando escuche los latidos
ya habrá echado a volar.

INSOMNIO

INSOMNIO

Cuando lo único que pasa es el tiempo y

quizás insomne es el deseo de perpetuar

la vista al horizonte a cada momento,

donde sabes que no hay fin,


buscando la continuidad del devenir.

SE ACABARON


SE ACABARON

Se acabaron los "buenos días, preciosa",
se acabó el "¿cómo estás?",
se acabaron los cafés y el "dame cinco minutos más".

Se acabó el "qué bien hueles" y el "mejor sabré",
se acabó el "qué bien te queda esa camisa",
los "dame la mano", los "felicidades cariño"
se acabaron las fechas.

Se acabaron los "me encantas",
se acabaron los "no pares",
se acabaron los "me voy",
se acabaron las tensiones, las gracias,
los recorridos de espalda.

Se acabaron los abrazos, los gestos, las prisas,
las esperas, las sensaciones, los suspiros
las emociones.

Se acabaron las preguntas,
se acabaron las respuestas,
se acabaron las lágrimas
ante lo que asusta, la ausencia.

Se acabaron los toques,
se acabaron las llamadas,
se acabaron las perdidas,
las esperas y los encuentros
como en los cuentos de hadas.

Se acabaron los sueños sin despedidas,
se acabaron los roces, las dudas, los viajes ...
se acabaron las almohadas compartidas.

Se acabaron los flexos,
se acabaron las películas,
se acabaron las conversaciones
los silencios y los susurros con velas,
se acabaron las palomitas.

Se acabaron las renuncias,
se acabaron los sacrificios,
se acabaron los lamentos y
aquellos pensamientos,
los buenos, los malos,
aun en la cama despiertos.

Se acabaron las "buenas noches",
se acabaron los "te comprendo",
se acabaron los seis euros
para el tabaco, el té
y el ambientador cerezo.

Se acabó la ilusión,
se acabó el desconcierto,
se acabaron las ansias,
el sudor, conjuntar la ropa
y los chicles para el aliento.

Se acabaron las manchas,
las gomas y el pelo.
Se acabaron los tornados
y el "contigo a hierro".

Se acabaron las propuestas,
el deseo, las cenas...
Se acabaron los consejos,
se acabaron las disputas,
se acabaron las sorpresas
y la magia en nuestros encuentros.

Se acabaron los regalos,
se acabaron los despechos,
se acabaron los celos, la ira y el cielo.

Se acabó la excitación,
el corazón deshecho,
se acabó el mirar hacia abajo
por algo que podría haber hecho.

Se acabaron las palabras
donde guardo los recuerdos,
me despido con el llanto
mientras nace remordimiento
por callarme en antaño

lo mucho que te quiero.

PRIVACIÓN DE DERECHOS


PRIVACIÓN DE DERECHOS

El hielo de su boca parece no derretirse
mientras sus ojos narran tiempos mejores.
"Tenemos Salud", dicen...

Con el pozo semivacío desafían al aliento
fruto de un infierno,
ya no importa el corazón.

Muerte en vida al segundero y
ni un minuto para el perdón.

Las goteras del techo
el privilegio de unos cuantos,
la fuente del despecho
ahogada de palos,
orgullo de un derecho
un fósil recordado
y el llanto ... oídos engordando.

Que no regresen tan a lo de antaño,
el hombre más primitivo
es conciencia sin reparos.

Descubriremos el fuego,
volveremos a forjarnos
y quien a fuego aviva
se terminará quemando.

COMO EN LOS BESOS MÁS LARGOS


COMO EN LOS BESOS MÁS LARGOS

Como en los besos más largos ...

participamos en un renglón sin palabras
donde la "coma" no pone punto,
sino seguido...

como en los besos más largos ...

Cuando perennes los labios
degustan la sabia furtiva de un cuerpo
al que se pretende desgarrar de raíces muertas,
decrépitas por la sal, ... ,
ya puestos a imaginar...

como en los besos más largos ...

cuando el tiempo se detiene
en una inconsciencia de lo que va y de lo que viene
barruntando su final ;
aquí el respirar siempre hiere...

como en los besos más largos ...

cuando los torsos se hinchan
con el acoso de la pasión
y nubla la vista externa
para dar paso a la introspección,
ansiosa por tocar la fibra interna
que te arrebatan al cesar ...

como en los besos más largos ...

en donde los nervios afloran
con el primer amago
fruto de lo más deseado y ante la duda,
entre labios formamos renglón en blanco,
que escriba la sabia bruta...
como en los besos más largos.

ALÍVIATE

ALÍVIATE

Arrójate al fuego y arde,

quémate en delirios de sudor

y que los tristes ángeles

se desvanezcan hechos humo.

Perceptible es ya el sosiego

porque vagan líbremente.

Pesadumbres de los hombros

son ahora cenizas en el suelo,

y alíviate ...

el ambiente está cargado

porque expulsaste los malos sueños.


Permíteme vivirte ahora despierto

más que soñoliento.

No atisbo a encontrar las ropas que

como las sábanas,

están deshechas de estiramientos

que no lamento.


Las voces no escuchan

lo que los silencios hablan,

mientras las caricias suavizan

los golpes que dejaron marca.


Riego lo que siembro

en cenizas y estiércol

sufriendo de paciencias

color esperanza.

QUE HABLEN LAS LÁGRIMAS


QUE HABLEN LAS LÁGRIMAS


Hoy escribo con tinta inocua,
hoy las letras carecen de forma,
ahogo el papel
sobre el que confieso mi tormento
vendido a subasta
entre lágrimas y lamentos.

Abandoné la mina del lápiz ejecutor
que dictamina mediante trazos
las convulsiones del corazón
provocando suspiros, llantos y lágrimas
cuando entra en juego la razón.

Con el lacrimal cargado de balas
descargo sin apuntar,
sin consuelo para el consuelo,
en esta diana,
las palabras están de más.

Permaneceré callado ante la posibilidad de saber
si tras el secado de este árbol que riego, convertido en papel, 
podrás arrugarlo o desecharlo tras leer
la herencia de un alma transparente,
que suicidó inmaculada su naturaleza
tras el azar de encontrarte
con la verdad de su querer.

LA MALDAD

LA MALDAD

Me levanto de la cama y tras poner los pies en el suelo reflexiono sobre lo primero que se me viene a la cabeza. Este cuerpo no es el mío, estos ojos no son aquellos a través de los cuales veo la realidad, este pensamiento tampoco es el mío, no me pertenece y ya no hay vuelta atrás.

Tras lavarme la cara y mojarme la cabeza con intervalos en los que me observo en el espejo, reconociéndome, tratando de encontrar esa mínima señal que asegure que soy yo quien está ahí en ese preciso momento, bajo las escaleras con la sensación de descender a un lugar donde todos verán lo que quieren ver.

Caminando entre la muchedumbre por las calles elaboradas para el perfecto tránsito del rebaño, que de pared a pared rebota incansablemente buscando las lanas que le definan como el ser que creen que quieren ser y con las que se identifican, de un establecimiento sale una madre con dos bebés amarrados a su carrito de dos plazas. Serían gemelos o mellizos, no lo sé, pero uno de ellos dirige la mirada curiosa, ansiosa por conocer, descubrir ... para responder a vete a saber qué.

El caso es que clavó sus ojos en los míos, semicerrados por el sueño que aun me invadía y no pude evitar volver a reinventar mientras tanto, lo que era estar en silencio, caliente, húmedo, sin problemas, sin prisas, casi maduro, inexperto, deseado, semidormido, mudo ... como unos meses atrás estaba el bebé antes de gritar por primera vez. Sánamente, le envidio.

Durante esos segundos tuve la maldad de otorgar al niño cierto conocimiento sobre lo que es esta vida y como si se comunicara conmigo me preguntaba si,
¿esto es lo que me espera? ¿seré tú una vez que pise el suelo para dar el primer paso en la vida?
¿qué hay ahí fuera que ahora no veo tras esta cúpula del carrito que me oculta y protege?
Aquí estoy bien, no quiero salir, estaba mejor antes de todos modos, pero el tiempo es lineal y avanza con una flecha incandescente en la punta que me pincha obligándome a "avanzar".

No te queda más remedio, amigo mío,
antes de nacer ya tenías nombre y sueños
de los que no eres dueño
por cortesía del miedo,
para que no desaparezcas sin identidad familiar,
para que no evadas el sistema.
¿Quién se supone que eres?
ven, para producir te voy a marcar,
como al que más.
Si vas a levantar la mano para preguntar,
que sea sobre la lección que te estoy dando,
no te salgas del tema,
está castigado.

DESPECHO






 DESPECHO


En mí guardaré

la melodía que para tí un día inventé.

No la escucharás ...

¿qué quieres oir ... ?   pide ...

Tocaré la sinfonía de un silencio emergente

que a golpe de fusa

sumó en redondo.

Pulso a pulso y tiempo al tiempo...

que en un compás de dos por uno

en su lugar se hubicará cada uno.

Que luego no haya resentimientos...

¿La vida? ...

creo que es un canon,

tú sabrás si quieres darle eco.