ALÍVIATE
Arrójate
al fuego y arde,
quémate
en delirios de sudor
y
que los tristes ángeles
se
desvanezcan hechos humo.
Perceptible
es ya el sosiego
porque
vagan líbremente.
Pesadumbres
de los hombros
son
ahora cenizas en el suelo,
y
alíviate ...
el
ambiente está cargado
porque
expulsaste los malos sueños.
Permíteme
vivirte ahora despierto
más
que soñoliento.
No
atisbo a encontrar las ropas que
como
las sábanas,
están
deshechas de estiramientos
que
no lamento.
Las
voces no escuchan
lo
que los silencios hablan,
mientras
las caricias suavizan
los
golpes que dejaron marca.
Riego
lo que siembro
en
cenizas y estiércol
sufriendo
de paciencias
color
esperanza.
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