Vale, ahora siéntate y recapacita.
Vamos a ver.
Qué opinas?
A ti qué te parece lo que acabas de hacer? Te parece poco? Es insuficiente?
Sólo tú haces eso...
es que no se le ocurre a nadie excepto a ti. Eres consciente de la magnitud?
Mírate a la cara y reconocelo! Dilo!
Te falta valor?
Pues para eso estoy yo aquí,
para reconocerte.
Porque eres maravilloso, eres precioso! Tienes un fondo sin fondo en donde
aún así, ni cabes.
Te amo, te admiro! Eres único!
Y yo, tu propia conciencia,
estaré ahí
para vivirte y recordarte.