YA VERÁS
Ahora, que usando yo estas alpargatas, no aminoras la marcha para que te acompañe,
ahora, que me prestas la parte del camino con más baches,
ahora que de reojo me miras desde ahí arriba, donde te encuentras,
ahora que endiosado por la plata y la vaselina...
Ya verás que más adelante habrá más,
olerás el cuero del cinturón que me ponga mientras miras hacia arriba,
preguntándole a Dios
qué es lo que ha pasado para acabar con la boca hinchada,
garganta atragantada y las rodilleras del pantalón desgastadas.
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