Hablar, eso es lo que quiero.
Pero no hablar del modo en que solemos hacerlo.
De un modo diferente ... no sé, quizás sólo necesite compañía, y a lo mejor no es ni si quiera para hablar...quizás me sienta sólo y tener a alguien cerca me ayude a calmar esta sensación de soledad.
Ni si quiera sé qué quiero hacer ... necesito estímulos. ¿Será que estoy cansado de encontrarme siempre en el mismo lugar con las mismas cosas ?
¿Será que ya me harté de lo que ofrece el estar aquí y me produce esta ansiedad?
Salgo de casa en madrugada con presura para conseguir cruzarme con alguien por la calle, pero nadie conocido.
Y por un momento tiento a saludar para entablar conversación, pero a las 4:35 de la madrugada, nadie espera nada bueno de un desconocido que se le dirige para hablar.
¿Hablar? ¿Qué desconocido quiere hablar a estas horas en la calle? Pensarán ...
Se asustan. Ese es su lenguaje no verbal, y la verdad, no me ayuda nada.
Camino observando las casas, algunas tienen las luces encendidas.
Pensar que se debe a que alguien está ahí ... y que quizás se sienta como yo y tan sólo me lleve unos minutos de ventaja en los paseos nocturnos como este ...
De noche se habla muy bien, pero se escucha mejor.
La contaminación acústica es inferior y esto nos permite centrarnos más en nuestros propios pensamientos antes de hablar. Si quieres hablar, claro está ... porque también puedes estar, y ya está.
Simple. Pero muy complicado.
¿Cuantas veces uno habla consigo mismo sin que ningún estímulo externo interfiera en semejante necesidad?
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