Deja que me acostumbre.
Quiero vivir en tu abrazo,
entre tu cuello y tu hombro.
Deja que me acostumbre,
porque quiero añorarte
un poco más de lo necesario, sólo eso, y alargar la línea roja para vivir ese camino que me lleva a ti en el sueño del destino.
Deja que me acostumbre.
Deseo explorar el mapa de tu cuerpo,
poro a poro,
tras cada curva de lo que te contiene
y si me pierdo,
encontrarme en el reflejo de tus ojos sonriendo con mis verdades y contándotelas al oído.
Deja que me acostumbre.
Quiero masticar el miedo al creer
que me faltas tan sólo por un momento.
Las velas que al despertar,
fueron testigos de la madrugá,
consumidas entre caricias
podrían juzgar
los escalofríos de nuestras almas
tras cada suspiro en las noches
en las que quisimos volar.
Me habré vuelto a enamorar? No lo sé, pero deja que me acostumbre,
acabo de comenzar.