ATARDECER
El
atardecer en pausa constante,
el vino caliente de tanta conversación
el vino caliente de tanta conversación
y tu
sonrisa permanente.
Qué
bonitas texturas las del horizonte,
qué intenso sabor el de aquel vino viejo
qué intenso sabor el de aquel vino viejo
y
qué agradable escucharte siempre desde el recuerdo, todo esto,
mientras observo esta postal.
Y
es que con el sol en declive de fondo, nuestra realidad era oscura ya,
sólo
faltó perspectiva para darse cuenta.
En
el reverso hay una fecha y un “Te quiero”, nada más.
Me
gusta pensar que la fecha la usaste como punto de partida,
para
que con el paso del tiempo,
esas dos palabras, con todo lo que guardan,
adquirieran mayor valor, como si de una reliquia o antigualla se tratara.
Es
bonito, ¿no?
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