ESPEJO
Cautivo
de uno mismo se halla, él se pregunta y él sólo se contesta.
Se
anima a imaginar cosas que en realidad son, porque las que no son,
van más allá
del Don.
No
existe mayor competencia que esa,
mirarse al espejo y esperar a ver quien es el
que habla sin quejas.
Testigo
de un presente incierto y un futuro ya escrito,
inmaduro pule las esquinas del
cubo sobre el que se sienta
redondeando lo que le sustenta, inexperto en suspirar,
coge aire cuando se consumió la vela,
que ya no alumbra, que no navega.
Tan
vivo entre las gentes tan muerto frente a frente,
cansado de mirar por las
mirillas de las puertas que se abren
los ojos se secaron por llorar libertades
inexistentes.
Enciende
y quédate mejor que apaga y vámonos,
quédate
y enciéndeme … aunque tampoco me quieras,
pero quédate…quédate.
No
puedo ser empático conmigo mismo a menos que me dejes ver a través de ti,
intentaré
ser honesto sin engaños ni pretextos,
sin ilusiones que a veces invento.
Para
que me quieras comenzaré dando ejemplo,
no te me pierdas de vista, sigue
mirándote al espejo.
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